No es fácil decidir si tu relación ha terminado definitivamente o si aún tiene alguna posibilidad. Y debes poder decidir en confianza: terminarla tiene un coste evidente (emocional, económico…) Pero el coste de no hacerlo puede terminar siendo mayor – lo único que no puedes recuperar es el tiempo perdido.

Y es especialmente difícil decidir si hay otros factores, como hijos en común, negocios, amigos…

Aquí te presento algunos argumentos que te pueden ayudar a decidir si ya se ha terminado – o si vale la pena luchar por recuperar tu relación.

12 preguntas clave para saber si tu relación ha terminado

1. No aguantas a tu pareja.

Te saca de quicio, te pone de los nervios. Cualquier cosa que dice es una excusa para lanzarte encima, y al revés. Estáis en discusión constante. La convivencia es una pelea de perros interminable.

¿Qué haces todavía ahí?

2. Te alegras cuando llegas a casa y no está. Y te fastidia cuando sí está.

Cuando te enamoraste, te alegraba llegar a casa y que estuviera ahí. Anticipabas su presencia, hablar, tocaros. Su simple presencia te alegraba el día.

Luego pasó el primer enamoramiento, pero esa alegría seguía ahí. Erais pareja.

Cuando al final eso también desaparece, cuando te da igual que esté o no esté… Ya sabes, ¿verdad?

3. Es una persona agresiva: le tienes miedo, o se lo tienen los niños.

No hay excusa para la agresividad, ni razones para tolerar la convivencia con una persona agresiva. No se puede vivir con miedo, ni obligar a pasar miedo a personas que dependen de ti. Simplemente no se puede. Debe ser una línea roja, de las que no se pueden sobrepasar. Ni una vez, ni siquiera un poquito.

Ante la agresividad, hay dos salidas. O cambia (y hay muchas maneras de ayudar a hacerlo), o sigue su camino.

Si no puedes hacerlo, pide ayuda. Pero no aguantes más, ni hagas que lo sufran tus hijos.

4. Tus amigos no paran de decirte que debes terminar con esta relación, ya.

A veces es difícil ver correctamente las cosas cuando las miras desde dentro. Por eso es importante escuchar lo que te dicen las personas que te quieren. Especialmente si coinciden.

Hazles caso, quieren lo mejor para ti.

5. No puedes defender a tu pareja ante las críticas de tus amigos.

Quieres hacerlo, porque la amas y crees que las críticas son injustas, o que hay una explicación que lo compensa. Pero no encuentras argumentos.

Por mucho que quieras, no existen esos argumentos, tus amigos tienen razón.

6. No tienes ganas de hacer nada con tu pareja.

No disfrutas del tiempo que compartís, no te ilusiona, no lo buscas, preferirías estar haciendo cualquier otra cosa. Tal vez no sea incómodo, ni desagradable – simplemente no te apetece, no ves por qué deberíais compartir más tiempo que el mínimo imprescindible.

7. No recuerdas los buenos momentos que habéis pasado juntos, o no los valoras.

Hace tanto ya… La memoria tiene la mala costumbre de seleccionar las cosas que recuerdas, y cuanto más tiempo pasa, más olvidas. Al final sólo recuerdas los momentos realmente significativos, y son todos antiguos.

Si además ya no te parecen importantes – eso significa algo.

8. Siempre tienes la esperanza de que la situación mejorará – pero nunca lo hace.

No quieres separarte. En un momento fuiste feliz, y crees que puedes volver a serlo. Sólo necesitas esforzarte un poco más… Pero eso nunca pasa. Siempre vuelves al mismo punto, preguntándote si es culpa tuya, y qué más puedes hacer.

No es que no veas lo que tienes que hacer, quizás es que ya no hay nada que puedas hacer.

9. Te hace promesas que no cumple.

Hay personas cobardes y mentirosas, que prometen cualquier cosa con tal de que no les eches la bulla, de estar tranquilas un tiempo más. De no afrontar los problemas, no enfrentarse, no reconocer que tienen parte de la culpa ni responsabilizarse de sus acciones.

No va a cambiar. Los milagros no existen.

10. No te imaginas envejeciendo con esa persona – o lo haces, y la idea te aterra.

Cuando eres feliz, la idea de envejecer con las personas que quieres es agradable. Relajante. Tranquilizadora.

Si ese pensamiento no te relaja, es que no estás con una persona a quien quieras.

11. Las pequeñas cosas que antes te hacían gracia, te molestan profundamente.

Ni antes eran tan divertidas, ni ahora son tan molestas. No son más que un reflejo de cómo percibes tu relación con esa persona. O bien es agradable, o bien es desagradable. Y lo extiendes a todas vuestras interacciones.

Puedes ignorar los problemas importantes, decirte que no lo son tanto, o que ahora no tienes tiempo. Pero estos no los puedes ignorar, los tienes siempre presentes. Y te están diciendo algo importante.

12. No os respetáis ni os dais apoyo mutuo.

La base de las relaciones humanas es (debería ser) el respeto. Cuando no hay respeto – cuando no puedes hablar, llevar la contraria, pedir apoyo… Ya no queda nada por lo que valga la pena luchar.

Cómo interpretar el resultado: ¿tu relación ha terminado?

¿Te identificas con la mayoría de preguntas? Esta relación está muerta, sólo te falta reconocer que ha terminado y salir cuanto antes (divorcio, separación, «ahí te quedas»).

¿No te identificas con ninguna, o casi ninguna? Felicidades, tu relación no necesita nada más que algo de atención y trabajo. Presta más atención a tu pareja, cuéntale tus dudas, y si hace falta, id a terapia de pareja. Vale la pena.

¿Has respondido afirmativamente a algunas preguntas? Entonces depende de cuáles y en qué grado. Tu relación puede ser recuperable (pero tendrás que trabajarlo, no pasará solo). O puede que no – en este caso, cuanto antes lo reconozcas, mejor. Lo mejor es que busques consejo, primero con tus amigos, y posiblemente con un profesional.

Xavier

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4 thoughts on “¿Cómo sabes que tu relación ha terminado? 12 claves”

  1. Una más:
    13. Has encontrado el amor y la felicidad con otra persona, que es todo lo que tu pareja debería haber sido desde el principio pero nunca ha llegado a ser.

    1. Martina, si estás en esa situación, me alegro por ti. Muchas veces, lo peor es la falta de claridad sobre lo que queremos. Si está claro, todo es mucho más sencillo.

    1. …Y llega ese momento en que un amigo (o amiga) te dice, de buena fe, «¿pero seguís siendo pareja, o no»? Y tienes que responder, y antes tienes que aceptar lo que pasa – que te ha dejado.
      Como decía el poeta, hay que joderse.

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